El escamoteo desenmascarado :: Carolina da Silva

El escamoteo desenmascarado

Carolina Da Silva Candal

Los espectadores ocupan su lugar. La función está a punto de empezar. Nadie quiere perderse un detalle. Curiosamente, esta noche los carteles no anuncian “lo nunca visto sino “lo visto siempre”, ahora con otros ojos. Esta vez el teatro tiene una forma distinta. Los espectadores no gozan de cómodas butacas, porque ya nadie quiere permanecer sentado. La oscuridad no inunda la sala. En su lugar, grandes ventanales dejan ver, incluso, lo que ocurre entre bastidores. El telón empieza a transparentar.

Desde hace catorce años han pasado por este teatro todo tipo de compañías de magia. Aproximadamente 360[1] artistas de la prestidigitación han engañado con sus triquiñuelas al iluso público que somos los ciudadanos españoles. Noós, Palma Arena, Gürtel…y así hasta 83 pases por los que hemos pagado un precio muy alto. Con sus rituales de hechicería y ocultismo, estos nigromantes sin corazón han tejido poco a poco el opaco telón de la corruptela, ya en deterioro.

Los sortilegios son numerosos y variopintos. A pesar de ello, el más aclamado es el truco de la capa invisible. Bajo ella parecen encontrarse los coches que Ana Mato no ve, los alcaldes a los que Esperanza no conoce, los distribuidores de las tarjetas que Rato jamás ha visto o los sobres que Mariano nunca recibió. No obstante, la varita mágica de la Presunción de Inocencia, cobija a muchos de estos escapistas. Un conjuro protector todavía más potente es el que cubre a los llamados “investigados” políticos como José Antonio Griñán y Manuel Chaves (ex presidentes de Andalucía), Juan José Imbroda (presidente de Melilla) o Jordi Pujol, que por su condición de aforados no pueden ser imputados por jueces de instrucción, a pesar de haber aparecido sendos indicios de delitos.

Entre esta particular variante de mago, la palabra mágica ya no es abracadabra sino perdón. Ese vocablo que por arte de magia, creen que hará desaparecer el delito. A pesar de ello, el hipnótico discurso de los políticos empieza a perder efectividad. Por su parte, Bárcenas -el Nostradamus de nuestro tiempo, entre rejas por un teletransporte fallido- nos advierte de la llegada de nuevos talentos al espectáculo[2]. Muchos pañuelos anudados quedan todavía por salir de la rebosante chistera de la corrupción española.

Sin embargo, el hechizo más grande contra el que este público decepcionado que hoy somos debe luchar, es el adormecimiento del espíritu crítico, aquel que siempre será el único as en nuestra manga.

foto art

[1] http://www.elmundo.es/grafico/espana/2014/11/03/5453d2e6268e3e8d7f8b456c.html

[2] http://www.abc.es/espana/20140120/abci-barcenas-lapuerta-entrega-201401201432.html

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